jueves, junio 22, 2006

Peter Kürten, "El vampiro de Düsseldorf"


El temible "vampiro de Düsseldolf" está considerado como uno de los más sanguinarios asesinos en serie de todos los tiempos por los expertos criminólogos y psicólogos que han seguido su caso de cerca.


Nació en 1883 en Colonia (Alemania) en una familia tan pobre como numerosa (era el tercero de trece hermanos), y todos habitaban bajo pésimas condiciones en un espacio muy reducido y un ambiente familiar deplorable. Su padre, en el paro, era alcohólico y de muy mal carácter, pegaba frecuentemente a su mujer e hijos.


Cuando sólo contaba con ocho años, Peter hace una primera tentativa de fuga y se escapa de casa harto de los malos tratos...


Cuando su familia se traslada a Düsserdolf en 1884, se evade de nuevo y comienza a vivir como un vagabundo, de pequeños hurtos, dando muestras a tan temprana edad de instintos criminales: disfruta estrangulando ardillas y maltratando a los perros callejeros que se cruzaban en su camino, así como a otros animales para ver correr su sangre, cometiendo además actos zoofílicos con ovejas a las que degollaba una vez alcanzado el orgasmo. En una ocasión trata incluso de violar a una de sus hermanas más jóvenes.


La primera condena la cumpliría en 1897 por robo, y así muchos más actos delincuentes que lo obligan a pasar cerca de veinte años entre rejas.


En 1913 comete su primer crimen sexual: viola y degüella salvajemente a Christine Kelin, una niña de 13 años.


Años más tarde, cuando él mismo contaba con cuarenta, su vida parece dar un giro y contrae matrimonio con una mujer de buena familia. Cambia de aspecto vistiendo con mucha elegancia y sencillez, se peinaba con brillantina (producto casi desconocido en Alemania en aquella época), usaba gafas, lucía un recortado bigote, e incluso usaba polvos faciales.


Como la mayoría de los sádicos sexuales, Kürten parece llevar una vida normal como cualquier buen esposo. Trabajaba como conductor de camiones, y su mujer jamás sospechó que tras un hombre tan educado y atento como su marido podría esconderse el autor de crímenes tan sangrientos.


Entre 1925 y 1930 se suceden en la pequeña localidad alemana una serie de crímenes que estremecen y sensibilizan a toda la población, similar a la que padeció Londres en tiempos de otro conocido asesino: Jack el Destripador.


A pesar de que la policía alemana contaba con métodos muy por encima de los que disponía Scotland Yard en 1888, tardaron varios años en tener alguna pista del misterioso criminal a quién terminaron apodando unos "El Vampiro de Düsserdolf" y otros "El rey del crimen sexual".


Kürten tiene por costumbre el beber la sangre de sus víctimas y de matar animales cuando tiene sed. A veces se divierte incendiando las casas abandonadas, esperando ver arder algún vagabundo que durmiese en su interior. De hecho, a su tercera víctima, una niña de nueve años llamada Rose Ohliger, la rocía de gasolina y le prende fuego para complacerse viéndola arder en una terrible agonía.


La policía, viendo por momentos su autoridad y reputación comprometidos, lleva a cabo continuas redadas y abundantes controles rutinarios a la busca y captura del feroz asesino. Incluso algunos grupos de delincuentes y bandas callejeras se unen a la "caza" del vampiro con tanto interés por detener la ola de crímenes como las mismas fuerzas de seguridad.


Hasta la fecha, se le inculpaban nada menos que ocho terribles asesinatos y catorce asaltos. Afortunadamente para todos, cometió un grave error en 1930 que le costaría su detención. Tras un atentado criminal fallido contra María Butlier, la mujer logra escapar y proporcionar una detallada descripción de Kürten.


Al mismo tiempo, éste se asusta al leer la prensa y ver su retrato robot en la portada de los periódicos, por lo que confiesa la totalidad de los crímenes a su esposa mientras charlaban, quitándole importancia a los hechos como si se tratase de simples travesuras infantiles. La señora en un principio se desmaya de la impresión, pero finalmente, asustada y asqueada pone las declaraciones de su marido en conocimiento de la policía. (quien tuvo que poner en libertad a algún detenido que coincidía con la descripción del verdadero asesino).


Durante el juicio, se dedicó a escribir cartas a los padres de las víctimas en las que se disculpaba de una manera muy peculiar: alegando que él necesitaba beber la sangre lo mismo que otras personas necesitan beber el alcohol...


(Pese a que no disculpe en absoluto sus crímenes, lo cierto es que sí padecía de "hematodipsia", una patología que consiste en obsesión compulsiva por consumir sangre, bajo implicaciones sexuales.)


Finalmente tras una hora y media de deliberación, el jurado pronunció su veredicto de culpabilidad para Peter Kürten, quién fue sentenciado a nueve penas de muerte. ( ¡Según las leyes de la época, era posible condenar a más de una pena de muerte!). Hasta el último minuto se creyó que iba a recurrir al veredicto para tratar de librarse de ser decapitado, pero el asesino no apeló y guardó la calma hasta el día de la ejecución con calma absoluta. Tan sólo se manifestó para pedir una última voluntad, y era que cuando lo decapitase el verdugo, le dejasen escuchar durante unos minutos cómo su propia sangre goteaba en el suelo...


El 2 de julio de 1931, a las seis de la mañana, en el patio de la prisión de Klügelpüts (Colonia), se cumplía su deseo.

martes, junio 20, 2006

Uso morfo-biologico de la capacidad cerebral

Aqui el Dr. Lecter desde Mexico un rato saltándome el tema de los mayores asesinos en serie para tratar de explicar brevemente un tema muy interesante para mi.

Ayer discutia con un colega neurólogo sobre ¿cuál es la real capacidad de uso del cerebro del ser humano? Tomando en cuenta la complejidad del sistema nervioso central de los seres humanos, mucho se ha hablado sobre el limitado uso que este le da a su organo cerebral.

En muchos medios se escucha la afirmación de que el ser humano usa solamente un diez por ciento de la capacidad de su cerebro, y que supuestamente si se llegara a utilizar el cien por ciento se tendrían poderes asombrosos.

Este dato es en realidad un mito que puede haberse originado en un error de interpretación. Los especialistas en neurobiología tienden a coincidir en que el ser humano sí usa la mayor parte de su cerebro. Se cree que el mito alrededor de este dato se originó con una cita errónea atribuída a Albert Einstein o a una malinterpretación de las investigaciones del fisiólogo francés Pierre Flourens, del siglo XIX.

Flourens trabajó investigando la forma en la que la información era organizada en el cerebro, uno de los primeros en esta área de estudio. Tratando de encontrar evidencia de la localización de la memoria en ratas de laboratorio, descubrió que el cerebro de estos roedores podían recuperarse de daños menores, pues otras partes del órgano asumían las tareas de las partes dañadas.

Probablemente se llegó a la conclusión de que muchas partes del cerebro no eran utilizadas, puesto que podía recibir daño sin grandes consecuencias. Sin embargo, también es cierto que pequeños daños en áreas específicas del cerebro humano pueden tener serios efectos en el comportamiento o en las habilidades. Lo que Flourens descubrió más correctamente es que algunas partes del cerebro pueden aprender a efectuar las tareas de áreas dañadas.

Recientes estudios han mostrado que niños que sufren de hidrocefalia (agua en el cerebro) pueden llegar a tener una vida normal. Al ser estudiadas personas se descubrió que, aunque la mayor parte de su cerebro estuviera dañado, las partes sanas asumían los procesos necesarios para la actividad diaria del individuo.

Hay evidencia de que si no se practican actividades mentales y capacidades, tiende a atrofiarse igual que un músculo. También es cierto que por medio de la práctica se pueden desarrollar muchas habilidades mentales, pues es un órgano que se puede desarrollar por medio del ejercicio. Aparentemente es posible desarrollar más algunas habilidades dependiendo de la edad.

Sin embargo eso no significa que la persona promedio use sólo una décima parte de su cerebro, y tampoco que pueda llegarse a tener, como muchos afirman, capacidades telepáticas o telequinéticas, que por otra parte no se ha podido demostrar que existan.

lunes, junio 19, 2006

Manuel Delgado Villegas, “El Arropiero”

Nacido en 1943, analfabeto, de escasas luces, hijo de un vendedor de dulces de higo y propenso a enfadarse cuando le brotaban pelillos en el centro del labio superior, porque ello borraba el parecido que creía tener con Cantinflas. Violador bisexual con antecedentes penales; sádico, con ocho muertes probadas, otras catorce investigadas y veintiséis más confesadas por él mismo.


El Arropiero fue detenido a comienzos de 1971 en el Puerto de Santa María por estrangular a su novia, que apareció con los leotardos anudados al cuello. Los policías se encontraron ante un necrófilo, ya que Delgado reconoció que tuvo relaciones sexuales varias veces con el cadáver. Tras la detención empezó a desgranar una secuencia de crímenes terribles perpetrados durante varios años de vagabundeo.


Es el mayor asesino de la historia de la criminología española. Manuel Delgado Villegas "El Arropiero" se declaró autor de cuarenta y ocho muertes. Nunca fue juzgado, ya que se le ingresó en el Psiquiátrico de Carabanchel. Murió hace unos pocos años, ya en libertad, tras beneficiarse de la nueva legislación penal. Nacía a la vida cuando su madre la perdía por traerle al mundo. Era una fría mañana de 1943. El hambre y la miseria de la posguerra inundaban España. Su padre, un honrado trabajador, se ganaba la vida fabricando y vendiendo golosinas caseras hechas con arrope, un líquido dulzón, negruzco y espeso que se hace con higos. De ahí el alias del Arropiero que luego heredaría su tristemente famoso hijo. Al fallecer su esposa dejó la criatura al cuidado de la abuela y marchó a vivir al Puerto de Santa María, donde posteriormente se volvería a casar.


Manuel se crió con varios parientes diferentes, que le propinaban frecuentemente palizas que le curtieron el cuerpo y endurecieron el corazón. Acudió a la escuela, pero fue incapaz de aprender a leer y escribir. Era bisexual, mostraba un carácter bastante violento y la promiscuidad empezó a ser su norma de vida. Empezó a gozar de gran estima entre homosexuales y prostitutas, y logró a vivir a su costa. Su "éxito" se debía a que padecía anaspermatismo, es decir, ausencia de eyaculación, por lo que era capaz de practicar repetidos coitos en busca de un orgasmo que no conseguía alcanzar.


A los dieciocho años ingresó en la Legión, donde además de iniciarse en el consumo de marihuana, motivo por el que fue sometido a una cura de desintoxicación, comenzó a padecer ataques epilépticos -nunca se supo si fingidos o no- que le sirvió para ser declarado no apto para el servicio militar. A partir de entonces se dedica a recorrer la costa mediterránea ejerciendo la mendicidad, robando en las casas de campo y prostituyéndose. Es detenido en numerosas ocasiones por "la gandula", la famosa ley de vagos y maleantes, más tarde denominada de peligrosidad social. Jamás llegó a ingresar en prisión, dado que las convulsiones neurológicas que escenificaba lo conducían a establecimientos psiquiátricos de los que rápidamente salía.


Contaba 20 años de edad cuando el Arropiero emprende su carrera criminal. Era 1964, hasta entonces los delitos no habían pasado de proxenetismo y paso clandestino de fronteras. Al día siguiente de año nuevo, paseando por la playa de Llorac, en Garraf, localidad de Barcelona, "se le cruzaron los cables".


"Vi un hombre dormido apoyado en un muro. Me acerqué a él muy despacio y, con una gruesa piedra que cogí cerca del muro, le di en la cabeza. Cuando vi que estaba muerto, le robé la cartera y el reloj que llevaba en la muñeca. ¡No tenía casi nada y el reloj era malo!".


Siete años tardó la justicia en demostrar su culpabilidad, pese a que el cadáver fue descubierto a los diecinueve días del crimen. La víctima, un cocinero, había acudido a la playa desde la ciudad condal para recoger un par de saquitos de arena para la cocina y se recostó a dormir una pequeña siesta de la que jamás despertó. Tres años después de este asesinato volvió a las andadas, ahora en Ibiza.



Poseía el cromosoma XYY, llamado de Lombroso o de la criminalidad.


En un chalet deshabitado de Cam Plana, a cinco kilómetros de la capital, abandonaba el cadáver desnudo de una estudiante francesa que ese día cumplía 21 años. La muchacha había acudido al lugar con un norteamericano y, tras ingerir varias dosis de LSD, éste intentó mantener relaciones sexuales, pero ella se opuso tenazmente. El yanqui, desanimado, abandonó la casa dejando la puerta abierta. La casualidad hizo que el Arropiero le viera salir y, pensando que era un ladrón, intentó imitarle, encontrándose con la hermosa joven dormida. Esta tampoco despertaría.


Las andanzas del "vagabundo de la muerte" continuaban y en un viaje relámpago a la capital de España asesinaba de un golpe de karate al inventor del slogan "Chinchon, anís, plaza y mesón". El cadáver apareció en un recodo del río Tajuña sin pantalones ni calcetines. "Lo maté porque le vi en compañía de una niña a la que trató de violar" fue su excusa.


La siguiente víctima, un millonario vicioso. Se trataba de un barcelonés que contrataba regularmente sus servicios por el precio de 300 pesetas la sesión. Se encontraban en la tienda de muebles propiedad de este industrial, escenario habitual de sus reuniones, cuando Manuel le solicitó mil pesetas argumentando que tenía una necesidad urgente. El cliente prometió dárselas al final, pero, concluido el acto, le pagó las 300 de rigor. "Por eso le pegué en el cuello con el canto de la mano y cayó al suelo. Cuando le estaba quitando la cartera se despertó y empezó a insultarme ¡él a mí!, por lo que agarré un sillón, le arranqué una pata y le di con ella en la cabeza". Después lo remató estrangulándolo. Le partió el cuello.


No había terminado aún el año 1969 cuando cometió su acto criminal más execrable. Asaltó a una señora de 68 años, propinándole un fuerte golpe. Después la arrojó desde una altura de 10 metros, descendió en su búsqueda y arrastró el cuerpo ensangrentado hasta el interior de un túnel, donde sació su degenerado instinto sexual mientras lentamente la estrangulaba. Horrible acto de necrofilia que volvió a repetir durante las tres noches siguientes.


En septiembre de 1970 decidió trasladarse a vivir al puerto de Santa María con su padre, para ayudarle en la fabricación de arropías y vender golosinas en un carrito por las calles. Pronto hizo amistad con un homosexual, con el que mantuvo secretas relaciones.


"Fuimos a dar un paseo en moto y cuando íbamos a salir a la carretera general, me acarició. Le dije que se estuviera quieto, pero no me hizo caso. Enfadado, paré y le di un golpe en el cuello, despacio, pero era tan flojo que se cayó y se rompió las gafas. No respiraba bien y me dijo que lo llevara al fresco, junto al río. Allí intentó otra vez tocarme y, sin pensarlo, le solté un golpe más fuerte y cayó al fango, boca abajo e inmóvil". El cadáver fue localizado flotando a 12 kilómetros del lugar del crimen.


Durante su estancia en la localidad costera entabló relación con una subnormal, muy conocida por su desmesurada afición a los hombres. Llegó a presentarla a su padre como su novia. "Salimos a dar un paseo y por una veredas fuimos al campo de Galvecito; hacíamos el amor siempre en él sin que nadie nos viera. Lo hicimos, como siempre, de muchas formas, pero me pidió una cosa que me daba asco. Cuando me negué a ello me insultó y me dijo que no era hombre, pues otros se lo habían hecho". La infeliz no se apercibía de que estaba firmando su sentencia de muerte. "Entonces le pegué un golpe, y como no se callaba y me seguía insultando, le puse al cuello los leotardos que se había quitado y apreté hasta que se murió".


Cuando terminó escondió el cuerpo entre unos matorrales y regresó al pueblo. "Volví a estar con ella el lunes, el martes y el miércoles, y hubiera vuelto hoy si no me hubieran detenido. ¡Estaba tan guapa!, ¡La quería tanto! ¿No era mi novia?, ¿Entonces no podía hacer el amor con ella lo mismo que antes?" Fue su argumentación al ser detenido por agentes de la Brigada de Investigación Criminal, el 8 de enero de 1971.


De los cuarenta y ocho asesinatos que se atribuyó -especificó que estuvo a punto de matar a seis personas más para satisfacer su apetito sexual- durante sus siniestras andanzas por Francia, Italia y España, sólo se llegaron a probar ocho, debido a su extrema complejidad, que hubiera precisado la colaboración policial a nivel europeo. Faltaron acusaciones particulares, había pocos testigos. No se llegó a celebrar la vista oral, sino que con base en la Ley de Enjuiciamiento Criminal se emitió un auto de sobreseimiento libre, por el que quedó archivada la causa y se ordenaba su internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario. El de Carabanchel fue su destino, hasta el cierre del mismo hace una década.


En dicho establecimiento fue examinado por expertos psiquiatras de numerosos países y determinaron que se trataba de un peligrosísimo psicópata, a causa de ser poseedor del cromosoma XYY, denominado de Lombroso o de la criminalidad. Los especialistas que estudiaron su caso coincidían en que no se le podía poner en libertad porque "es un criminal nato, un asesino que puede hacer mucho daño siempre, mientras viva". Por su alteración genética carecía de conciencia, de sentido de la culpabilidad, de remordimientos; creía que era normal, incluso cuando asesinaba. Cortocircuitados los sentimientos, lo hacía con la mayor tranquilidad: ni parpadeo, ni aceleración cardiaca, ni gota de sudor.


Describió con la mayor frialdad posible cómo en Roma mató a su patrona porque se había encaprichado de él y, como era demasiado gorda, no podía abrazarla. En París se encaprichó de una joven que pertenecía a una banda de atracadores; como éstos se negaron a admitirlo en el grupo, acribilló a los cuatro con la metralleta de uno de ellos. En la capital francesa, antes de ser expulsado del país por indocumentado, mató a otra chica por chivata, estrangulándola lentamente.


Prosiguió sus correrías por la Costa Azul, asesinando a una dama de unos 40 años que le llevó a su lujoso chalet; ella se empeñó en que durmiera abundante y él, contrariado, le machacó la cabeza con una piedra.


Le robó el dinero y las alhajas. Igual que haría con un hombre que, al verlo dormido en la playa, se ofreció a que lo hiciera en su casa; tras invitarle a cenar, intentó mantener relaciones sexuales con él. Un apretado cable alrededor del cuello del anfitrión puso fin a su "generosidad". Curiosamente "el estrangulador del Puerto" aportó un dato que ayudó a la INTERPOL a cargarle la autoría del crimen. Recordó que, al mantener contacto íntimo con su víctima, se quedó dentro del recto de ésta el vendaje que le cubría el dedo con el que le penetró. El informe del forense establecía que, efectivamente, al hacerle la autopsia se habían encontrado unas gasas en tal lugar.


Durante las dos décadas largas de internamiento fue sometido a tratamientos por diversos expertos. A consecuencia de ello jamás volvió a mostrarse violento con otros enfermos. "En ocasiones ocurre que algún interno se mete con él llamándole estrangulador y, sin violentarse, enseguida me llama y viene a presentar la queja oportuna". Declaraba uno de los jefes del centro de Carabanchel.


Bajito y de extraordinaria fortaleza. Un sujeto enigmático y agresivo, de mente retorcida, sin escrúpulos, en cuyo diccionario no entraban las palabras perdón, piedad o remordimiento, y que alardeaba de sus hazañas delictivas. Se pasaba el día musitando: "Necesito que alguien se acuerde de mí".

Con el paso de los años en el psiquiátrico, su aspecto externo tornó, pese a ser un cuarentón, en el de un anciano de cabello oscuro encanecido, ralo y enmarañado, barba hirsuta, rostro ajado y diabólico, ojos azules como el mar, fríos como el hielo y penetrantes como el acero. Pero su actitud cambió. "No he matado a nadie", susurraba a quien quería escucharle. Como si hubiera olvidado el casi medio centenar de asesinatos de los que alardeaba, describiéndolos con todo detalle en los interrogatorios policiales. Decía que quería curarse, trataba de recuperar la libertad.


Tras el cierre del madrileño psiquiátrico penitenciario de Carabanchel prosiguió su internamiento judicial en el sanatorio alicantino de Foncalen. Con la entrada en vigor del nuevo Código Penal fue puesto en libertad, falleció al poco tiempo debido a su desmedida adicción al tabaco, desarrolló una EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) que acabó con su vida el 2 de febrero de 1998

sábado, junio 17, 2006

Luis Alfredo Garavito Cubillos: El asesino y violador de niños




El 30 de octubre de 1999, el colombiano llamado Luis Alfredo Garavito Cubillos confesó haber matado a 142 niños de los cuales sólo se han encontrado los restos de 114. Los cadáveres mutilados de las víctimas se descubrieron en una zona de 60 poblaciones de unas 11 provincias colombianas. La mayoría de los cuerpos fueron decapitados, apuñalados, atados y violados brutalmente.

Las autoridades no tienen una cifra definitiva pero se cree que pudieron llegar a ser 182 los asesinados. El perfil de las víctimas era claro, eran todos niños varones de edades comprendidas entre 6 y 16 años, pobres y con rasgos físicos similares; delgados, rostro bonito y cabello castaño.


Durante la confesión de más de cuatro horas delante del juez y del psicólogo, Garavito mostró un cuaderno donde tenía su propia estadística. En las páginas había 140 líneas, cada una de ellas pertenecía a un niño asesinado.


Pero las investigaciones a nivel nacional de los asesinatos no empiezan hasta que en 1997 se encuentran 36 cadáveres en descomposición cerca del término de la ciudad de Pereira. Las autoridades, confundidas por tanta barbarie no llegaron a una conclusión definitiva y dejaron abiertas barias hipótesis, desde sectas satánicas, tráfico de órganos, prostitución infantil o un asesino en serie.


El 23 de junio de 1998 aparecieron 3 cadáveres en Génova. Durante la investigación y por casualidad se supo que en otra zona del país se había enviado una orden de captura contra Luis Alfredo Garavito Cubillos por la violación y muerte de un niño a quien le habían cortado la cabeza y cercenado el pene, que luego le introdujeron en la boca.


Más tarde, en el mismo año se descubrieron 12 osamentas de niños a las afueras de Villavicencio, uno de los niños fue decapitado. Días más tarde, se encontraron nuevos cuerpos, pertenecían a nueve niños de edades comprendidas entre 7 y 16 años.


El 22 de Abril de 1999 en la plaza Centauros, en Villavicencio, Luis Alfredo Garavito Cubillos se dirigió a John Iván y cuando estuvo lo suficientemente cerca, le mostró un cuchillo obligándolo a subir con él a un taxi. Siguiendo sus órdenes el niño hizo el trayecto en taxi sin abrir la boca hasta las afueras de la ciudad. Llegaron a un lugar despoblado y solitario donde nadie pudiera escuchar los gritos del chico. Seguidamente, y cuando el asesino se aseguró tras una alambrada, obligó a John a quitarse la ropa, lo ató, lo hizo caminar hasta que el cansancio se apoderó de él. Fue entonces cuando intentó violarlo y en ese preciso momento se le desató el nudo del pañuelo que cubría su boca y empezó a gritar, era la única forma de salvar su vida. Oiga hijoeputa que está haciendo, un niño que escuchó los gritos de John se acercó para socorrerlo. Garavito, al ser descubierto desató a John para ir a esconderse en el bosque pero éste consiguió escapar, los dos niños corrieron y consiguieron huir de uno de los asesinos más calculadores de la historia.


La ayuda de John Iván fue clave para la detención de Luis Alfredo Garavito.


Gavarito era el mayor de siete hermanos. A su padre lo batió en varias ocasiones y fue violado por dos vecinos. Llegó a convertirse en alcohólico, y estuvo en tratamiento por sus constantes depresiones y tendencias suicidas. Aseguró que la mayoría de los asesinatos que cometió, lo hizo en estado de embriagadez. Trabajó como vendedor ambulante de estampillas e iconos religiosos, conocido por todos como “Goofy”, “el loco” y el “el sacerdote”. De esta manera, ganó la confianza de sus víctimas en las calles, ofreciéndoles bebidas y dinero.


Las autoridades detuvieron previamente a un tal Pedro Pablo Ramírez (otro de nuestros asesinos en serie que puedes leer en nuestra web), de 29 de los asesinatos. Todavía está por esclarecer este dato puesto que no se sabe con certeza si Ramirez y Garavito eran la misma persona.


De diciembre el 31 de 1998, el policía colombiano arrestó Ramirez en la conexión con el asesinato de 29 niños. Los cuerpos de los niños - muchas partes del cuerpo y muestras que falta de la demostración de la tortura - fueron encontrados en dos sepulcros totalmente separados. El primer sepulcro, encontrado el 12 de noviembre, fue descubierto cuando un muchacho que caminaba por un césped, vio un cráneo en los arbustos. Las autoridades que cavaron, encontraron varios esqueletos incompletos y 13 cráneos. El segundo descubrimiento fue una semana más tarde en un río situado bajo una carretera de la ciudad. Los investigadores han ligado a Ramirez, quién había estado previamente en la prisión, por lo menos a tres matanzas en Pereira y posiblemente otras tres en una ciudad próxima de Armenia.

jueves, junio 15, 2006

Ted Bundy - "El asesino de la carretera"

Ted Bundy, el más famoso de los asesinos en serie fue ejecutado el 24 de enero de 1989 en Florida por tres asesinatos, pero se le atribuyen una veintena de otros crímenes en Estados Unidos y veintiocho en Canadá, donde se le conoce como el asesino de la carretera.


Nació en 1946, hijo de una joven chica soltera que provenía de una familia puritana. Es rechazado por ella durante los primeros aqos de su vida por ser hijo ilegítimo, y trata de disimular a su hijo, considerado como una vergüenza para la familia, tratándolo como si fuese su hermano.


Bundy se crió en casa de su abuelo, un hombre violento que pegaba a su mujer.


Las secuelas de estos rechazos en la infancia, serían visibles en la adolescencia, por su caracter sumamente tímido e infantil y su tendencia a la soledad.


Comienza a aislarse de sus compañeros de juego y adopta un cruel y extraqo comportamiento hacia cuanto le rodea, por ejemplo, mutilando los animales que atrapa.


Más tarde cursa estudios de derecho y colabora en un partido político trabajando activamente en las campañas. Pero en esa etapa de su vida, decepcionado por una sociedad en la que no encaja, comienza su etapa como asesino en serie.


El primero de sus crímenes tendría lugar en Washington en 1974, cuando ataca a una mujer mientras dormía golpeándola con una barra de hierro. Apenas un mes más tarde asesina a una joven en el mismo campus universitario, llevándose el cuerpo lejos de allí, pero deja la habitación llena de sangre.


En todos sus crímenes adoptaba un mismo ritual: seguía a la víctima por las calles, luego la estrangulaba y la golpeaba en su propia casa. A veces la secuestraba para llevarla a un lugar más seguro. Una vez muerta la sodomizaba con el miembro o con el objeto que tenía a mano mientras mordía su cuerpo.


Bundy podría considerarse un ejemplo claro de lo que es un asesino en serie psicópata. No solo por haber sufrido una infancia traumática, sino que además su aspecto inspiraba siempre confianza a las víctimas.


Si bien al principio cometía sus crímenes por la noche guardandose de un posible testigo que pudiese identificarlo ante un tribunal, poco a poco se iría confiando y abordaria a las futuras víctimas por el día. Apoyado en su atractivo y su carismática personalidad, se paseaba por los supermercados pidiendo ayuda a mujeres jóvenes para conducir su coche Wolkswagen, fingiendo que tenía un brazo roto y sin que estas sospechasen lo más mínimo que hablaban con su futuro asesino.


Tras sus primeros crímenes, Bundy comienza a viajar por una buena parte del pais: Washington, Utah, Colorado y Florida, dejando a su paso una serie de crímenes y secuestros.


Es arrestado una primera vez el 16 de agosto de 1974 en Utah tras ser identificado por una mujer que meses antes había intentado secuestrar. Se le condena a cumplir una pena de prisión en Colorado, pero logra escaparse antes de ser encerrado y desaparece durante más de dos meses.


Dos meses que le servirían para seguir cometiendo espeluznantes crímenes, esta vez tres jóvenes entre las cuales una tan solo contaba con 12 años.


Es nuevamente detenido en Florida. En el juicio, el mismo se defendería en tanto que abogado, apoyado por un grupo de jovenes ´fans´ que reclamaban su inocencia ante las puertas del Juzgado.


A pesar de todo, la prueba irrefutable que lo culpó, la aportaría un odontólogo forense, tras comparar las marcas de unos mordiscos en uno de los cadáveres con los dientes de Bundy.


Evidentemente ambos moldes coincidian. Después de seis horas de deliberación, el jurado lo condenaría al corredor de la muerte por 14 homicidios de primer grado...


Tenía una fijación especial por asesinar a mujeres jóvenes de pelo oscuro y largo, que le recordaban a su ex novia, la cual lo había rechazado unos años atrás. Pero las jovenes víctimas vendrían a representar del mismo modo a su madre, por haberlo abandonado de pequeño. El asesino confesaría personalmente a los psiquiatras: Toda la rabia que he estado desahogando con las mujeres que mate, estaba dirigida contra mi madre.


Se puede considerar como una mezcla entre asesino organizado y desorganizado. Podia mostrarse con una personalidad muy inmadura, dejar indicios en el lugar del crimen, o por lo contrario prepararlo cuidadosamente, seleccionar a las víctimas y dejar pocas huellas.


Él mismo se consideraba un adicto al crimen, y aunque aseguraba que podría dejar de matar en cuanto se lo propusiese, no dejó de hacerlo hasta su detención. Aseguraba no haber matado a 14 mujeres, sino a más de 20.


Los múltiples test psiquiátricos realizados evaluarían una personalidad propia de esquizofrénico: Cambios de humor muy repentinos, impulsivo, sin emociones, afán de protagonismo, ataques de histeria, doble personalidad, inestabilidad emocional, rechazo a la sociedad, ansiedad, depresión, complejo de inferioridad, inmadurez, mentiras que termina por creerse el mismo, obsesivo, egocéntrico, falsa realidad adaptada por el mismo, manía persecutoria...

martes, junio 13, 2006

Ayuda

Se perdio nuestra querida asistente doméstica. Se llama María Segunda Piguave Perlaza, le decimos chachita.Tiene algo asi como 28 años cumplidos ayer. ¡Por favor, ayúdennos a encontrarla! Es casi como mi perrito firulais, parte de nuestra familia.

He aqui la foto de nuestra querida chachita.


Nacio en Manabí, pero dice ser de El Guabo. La ultima vez fue vista en las calles de los ceibos, a la altura del Riocentro, caminando semidesnuda en ropa ensangrentada, quizas producto de autolesiones, con absurdos delirios de que la hemos torturado, que le pasamos la caca de firulais en la trompa, que le machacamos las tetas con un playo, o que me lo orine encima. Necesita sus pastillitas para estar bien.

Es facil reconocerla, lleva una cadena rota colgada de su cuello, una placa con su nombre y la direccion de nuestra casa, y un bonito bozal plateado que le regalamos en su cumpleaños.

Por favor, si la ven llamen al telefono 2-691060 y pregunten por la familia Ayala. O al celular 095435170. Se ofrece gran recompensa. Por favor, ella esta enfermita de la cabeza, es muy devota de narcisa de jesús y por eso notarán en su cuerpo marcas de latigazos, clavos, quemadas, y sus genitales destrozados, por que jesus murio virgen y ella prefirió no pecar.

Se les agradece cualquier informacion. Mas que una empleada, era parte de nosotros. La familia está destrozada y muy preocupada.

Att. Unos esposos preocupados.

lunes, junio 12, 2006

Albert De Salvo - "El estrangulador de Boston"

Entre el 14 de junio de 1962 y el 4 de enero de 1964, se cometieron trece asesinatos por estrangulamiento en la ciudad de Boston. Las víctimas, todas mujeres, casi siempre mostraban haber sido violadas reiteradamente.


Seis de ellas tenían entre 55 y 75 años. Las otras cinco tenían entre 19 y 23. Además, existen otras dos víctimas de 85 y 69 años de edad, pero no se ha podido demostrar que haya sido el mismo asesino.


La primera de una larga serie de víctimas fue Anna Slesers, de 55 años. Fue hallada por su hijo, estrangulada con el cordón de su bata. Su vagina mostraba evidencias de un ataque sexual con un objeto desconocido. Su apartamento mostraba indicios de haber sido saqueado... o más bien como si el agresor se hubiese esforzado en hacer que la escena pareciese de un robo...


A las dos semanas fue asesinada Nina Nichols, de 68 años. La mujer había sido estrangulada con sus medias y tenía síntomas de haber sido asaltada sexualmente. El lugar del crimen presentaba un aspecto similar al de la primera víctima: cada cajón estaba revuelto y todas las cosas esparcidas por el suelo a modo de robo, pero la Policía encontró varios dólares y algunos objetos de valor en el suelo, que el "ladrón" no se había molestado en llevar.


Ese mismo día, a unos treinta kilómetros, Helen Blake, de 65 años, encontró una muerte similar.


Su apartamento también había sido "saqueado".


La policía hizo sonar la alarma advirtiendo a todas las mujeres en el área de Boston a cerrar con llave todas sus puertas y ser extremadamente cautas con los extraños, mientras se daba comienzo a una dura investigación.


Los detectives bostonianos comenzaron a interrogar a todos los hombres con antecedentes en el ámbito sexual: exhibicionistas, violadores, agresores, mirones... lo que buscaban era una persona con trastornos mentales, posiblemente con un complejo de Edipo o que odiase a su madre (o a su mujer), y que por sus agresiones a hembras de edad considerada tratase de borrar la imagen de esa madre temida.


Mientras la investigación se llevaba a cabo, siguieron apareciendo más cadáveres, todos ellos estrangulados y con salvajes muestras de violación. Pero no todas las víctimas eran mujeres blancas de edad avanzada. Las siguientes víctimas eran estudiantes de 20 y 30 años, entre las cuales también se hallaba una chica de color. En esta ocasión, el asesino dejó restos de semen en una alfombra cerca del cuerpo, y una vecina afirmó haber visto un hombre extraño en el edificio, que describió así: de unos 30 años, estatura media, pelo ondulado, chaqueta oscura y pantalón verde oscuro de trabajo.


No mucho después, la policía encontró un nuevo cadáver con 22 puñaladas, además del estrangulamiento típico, pero no mostraba signos de violación. El cuchillo de la agresión fue hallado en la cocina.


Los meses pasaban y la policía de Boston comenzaba a desesperarse. El asesino no dejaba pistas considerables para poder atraparle, y las mujeres seguían abriendo las puertas de sus casas a desconocidos a pesar de las advertencias de los agentes.


El Fiscal General de Boston, incluso acudió a Peter Hurkos, un famoso vidente, en 1961, para pedir su colaboración en la búsqueda del estrangulador de Boston.


Para cuando Hurkos se unió a la policía, "el estrangulador" ya se había cobrado 11 de sus 13 víctimas.


La policía entregó al "detective psíquico" las medias y pañuelos –con doble nudo- que "El estrangulador" utilizaba para asesinar a sus víctimas, con los que llegaba a acostarse toda la noche para "impregnarse de su energía". Además facilitaron a Hurkos más de 300 fotografias de las víctimas y el lugar de los crímenes. En honor a la verdad debemos reconocer que Hurkos consiguió sorprender a los agentes, al facilitar datos concretos sobre algunos de los crímenes, que no se habían filtrado a la prensa ni –teóricamente- Hurkos podía conocer. De hecho Hurkos tocaba las fotografías por el reverso, y era capaz de describir las escenas que recogían sin verlas. Más aún, llegó a identificar una foto que no tenía relación con el caso, y que la policía había colocado entre las demás para sondear la autenticidad o falsedad de sus poderes. Así que, tras ganarse la confianza de los investigadores, no les faltó tiempo para proceder a una detención cuando el vidente apuntó a un fetichista, Thomas O´Brian, como el presunto homicida múltiple... No deja de ser interesante, desde el punto de vista criminológico, que la policía se decida a ejecutar una detención basada en el testimonio de un vidente... Esto es relativamente compresible si analizamos en detalle el informe de Hurkos sobre O`Brian (en realidad un nombre falso facilitado por la policía para proteger la identidad del detenido).


Es cierto que los datos aportados por Hurkos sobre Thomas O´Brian resultaron absolutamente precisos. Lamentablemente no se trataba del asesino. Al menos no para la policía de Boston.


Un día, una mujer alertó a la policía que patrullaba por una de las calles de Boston. Un hombre acababa de entrar en su casa y al ver que su marido también se encontraba allí, había huido corriendo. La descripción coincidía con el hombre que buscaban, y al poco tiempo Albert DeSalvo, El Estrangulador de Boston, fue detenido.


DeSalvo era un hombre de 29 años, casado, con dos hijos, que trabajaba como empleado en una fábrica de caucho. Nació en Chelsea, Massachusetts, el 3 de septiembre de 1931. Sus padres, Frank y Charlotte tenían otros cinco hijos. Su padre era un hombre muy agresivo que regularmente pegaba a su esposa y niños. Pronto Albert se convirtió en un pequeño delincuente, y fu arrestado más de una vez.


Su madre volvió a casarse y prefirió dejar al joven delincuente de lado para no tener problemas en su nueva relación.


Cuando cumplió la mayoría de edad, Albert se alistó en el ejército, y en Alemania conoció a su esposa, Irmgard Beck, una mujer atractiva de una familia respetable. Cuando tuvieron su primer hijo, la mujer tuvo tantos problemas en el parto que le aterraban las relaciones sexuales, cosa que enojaba a DeSalvo, cuyo apetito sexual era anormalmente voraz y solicitaba sexo muchas veces al día.


Confesó que no recordaba haber cometido ningún crimen, que sólo recordaba como iba a trabajar y volvía rápidamente a casa para jugar con sus hijos antes de que fueran a dormir. Además, se sentía muy disgustado por los crímenes que le contaba la policía.


Un psiquiatra que colaboraba con la policía, James A. Brussels, llegó a hablar de personalidad múltiple, para luego determinar que era muy extraño que DeSalvo, si tenía personalidad múltiple, no las mostrase en el curso de los exámenes psiquiátricos. Concluyó que en su caso, la causa de perturbación que le llevaba a olvidar lo que había hecho anteriormente era sin duda debido a una esquizofrenia. No un desdoblamiento, pero sí una ruptura de la personalidad.


DeSalvo fue considerado demente, pero fue condenado a cadena perpetua en 1966.


En el psiquiátrico penitenciario murió apuñalado por un compañero de celda en 1973

sábado, junio 10, 2006

John Wayne Gacy


Nació en Chicago, el 17 de marzo de 1942. Hijo de John Stanley y Marion Gacy. Fue un niño frecuentemente golpeado por su padre alcohólico. De niño sufrió una herida en la cabeza que tiempo después le causaría constantes desmayos.


Parecía un hombre ejemplar, trabajó como gerente en un restaurante de Iowa, hasta que en 1968 es arrestado por haber sodomizado a un joven empleado y haberle pagado para que no testificara. Sin embargo, el muchacho terminó por denunciar a su agresor, lo que posteriormente incitaría a Gacy a hundirse en una locura asesina y contrata a otro muchacho al que asesina para vengarse del anterior.


Cuando al poco tiempo se descubre su primer crimen, Gacy es condenado a diez años de cárcel, pero por buen comportamiento sólo es retenido tres. Cuando sale en libertad el 18 de julio de 1970, se encuentra con que su esposa ha pedido el divorcio y Gacy se traslada a Illinois.


El 10. de junio de 1972 se casa con Carole Hoff. Trata de ganar popularidad entre los vecinos involucrándose en la política y en obras benéficas para su comunidad, como organizar fiestas de vecinos o disfrazarse de payaso para visitar a los niños en los hospitales y fiestas.


Al mismo tiempo que comete crimen tras crimen, su éxito y popularidad crecen cada vez más en los negocios y entre sus vecinos. Intimo amigo del alcalde, se convierte en un dinámico activista de la comunidad, contratista independiente, exitoso y líder en la Cámara Menor de Comercio, llega a ser elegido por una revista: "Hombre del año".


Era un hombre con necesidad casi obsesiva de controlar y dominar. Muy inteligente, contaba con un alto cociente intelectual y grandes dotes de manipulación gracias a su habilidad verbal. El experto en "serial killers", Robert Ressler, lo comparaba con una araña que va tejiendo la red sin que las víctimas se den cuenta, hasta que ya demasiado tarde se ven atrapadas y sin posibilidad de escapar.

Rondaba por las zonas de encuentros homosexuales en busca de víctimas. A veces les atraía a su casa y una vez allí les ofrecía alcohol y drogas, luego les ponía películas pornográficas. Cuando la víctima estaba inconsciente la ataba con esposas y cuerdas y la asaltaba sexualmente.


Cuando su segunda esposa lo abandona, el hombre se inicia en una serie de asesinatos a un ritmo de aproximadamente una víctima al mes. Sus víctimas eran todos varones en edad de nueve a veintisiete años. Muchos fueron atraídos por promesas de trabajos en la construcción, luego les ofrecía licores y cuando estaban ebrios los ataba a una silla. Tras violarlos, los mataba y los enterraba bajo su casa.


Mostraba un avanzado grado de sadismo, con frecuencia metía a los jóvenes maniatados en la bañera con una bolsa de plástico en la cabeza. Una vez que el joven estaba casi ahogado lo revivía para infligirle diversas torturas.


Como muchos asesinos en serie, Gacy creía que era invencible, porque nunca iban a sospechar de él. Se volvió más osado y arrogante. No sólo recogía a jóvenes de las zonas de homosexuales, sino que a veces incluso los recogía de la calle y se los llevaba directamente a casa sin preocuparse de lo que los vecinos podrían pensar ni decir.


En 1977 una víctima que sobrevivió a las agresiones informó a la policía sobre Gacy, diciendo que éste había tratado de matarlo, pero no le hicieron mucho caso. A finales de 1978, la madre de uno de los chicos desaparecidos dijo a la policía que unas horas antes de su desaparición, el chico le había telefoneado para decirle que un tal John Gacy le había ofrecido un trabajo; entonces, más alarmada, la policía inició una investigación.

El 13 de diciembre de 1978, la policía consiguió una orden de cateo para la casa de Gacy. Al penetrar en ella, los agentes sintieron un hedor insoportable que invadía todas las habitaciones. Los investigadores siguieron el olor hasta una especie de sótano bajo la casa en dónde hallaron tres cuerpos en estado de descomposición y una caja con cosas inusitadas: marihuana, un anillo de preparatoria con las iniciales J.A.S., siete películas pornográficas hechas en Suiza, pastillas de Valium, una navaja, fotografías de droguerías y farmacias, libros eróticos, unas esposas con llaves, una pistola italiana de 6 mm con cartuchos servibles y ropa muy pequeña para ser de Gacy. Fue arrestado inmediatamente


En el momento de su detención, John Wayne Gacy contaba con treinta y seis años. Su aspecto era agradable: bajo, gordito y con un gracioso bigote negro. Más que un peligroso asesino múltiple parecía un honrado hombre de negocios preocupado por el bienestar de la comunidad… quién se iba a imaginar que este simpático hombrecillo fuera asesino confeso de treinta y tres jóvenes.


Las víctimas de Gacy que habían sobrevivido se presentaron en la prisión e identificaron al agresor, quien confesó entonces haber torturado sexualmente y asesinado a más de treinta jóvenes.


En días posteriores a la detención, buscando otras víctimas, los investigadores incluso procedieron a levantar y cavar en el suelo, encontrándose más cuerpos enterrados entre la grava a poca profundidad y recubiertos con cal viva para acelerar la descomposición. En total se hallaron otros veinticinco cuerpos enterrados en el sótano de la casa y cinco más en un río cercano.


A la pregunta de por qué rebajaba así a sus víctimas respondió que no eran más que unos "despreciables mariquitas", unos inútiles vagabundos, mientras él era un próspero hombre de negocios que no disponía de muchas horas libres. Declaró que una relación sexual esporádica con estos jóvenes le quitaba menos tiempo que mantener una relación seria con alguna mujer.


En el juicio que se celebró en 1988, sus abogados alegaron inocencia por enajenación y que su cliente era inimputable por padecer un serio trastorno de personalidad, como Jekill y Hide.


La parte acusadora dijo entonces que en sus crímenes había un seguimiento de la víctima y premeditación, además de que el acusado era consciente de diferenciar el bien del mal, por lo tanto era imputable por ser responsable de sus actos. Gacy conservaba en todo momento su faceta asesina, incluso cuando actuaba como Pogo para los niños, simplemente ocultaba esa parte de su vida al exterior.


Tras seis semanas de juicio, el jurado lo declaró culpable y fue sentenciado a 21 cadenas perpetuas y 12 penas de muerte.


Gacy negó su culpa alternadamente mientras cumplía su larga condena. En la cárcel consiguió reconocimiento como pintor naïf. Sus cuadros, de temática circense llegaron a alcanzar precios muy elevados en el mercado (300,000 dólares). Finalmente fue ejecutado en 1994.

miércoles, junio 07, 2006

BELLE GUNNES - La Viuda Negra


Nació en 1859 en Trondhjem, Noruega, en dónde vivió hasta el año 1883, en el cual se va a Chicago, y se casa al poco tiempo.


Ocho años después de la boda, en 1900, muere su marido, Max Sorensen, dejándole en herencia la bonita suma de 100 dólares del seguro, además de la suma conseguida por la venta de la granja en dónde residían. Con esa honorable cantidad, Belle se agencia una pensión, con tan mala suerte que se incendia al poco tiempo, dejando a la ´pobre´ viuda con el único consuelo de la póliza de seguros que había tomado la precaución de contratar.


Lejos de mostrar resentimiento alguno, con una iniciativa digna de admiración, invierte todo el dinero en una pastelería, negocio próspero... hasta que de nuevo el fuego lo consume en una sola noche.


Como la compañía aseguradora estaba sospechando que los incendios fuesen provocados, la viuda cambia de aires y decide instalarse en el Este. Se va a Indiana, en dónde se casa por segunda vez con el hombre que le cedería su apellido: Peter Gunness.



Como no es de extrañar en los matrimonios dónde anda de por medio una ´viuda negra´, Peter no vivió mucho tiempo después de casado. Sufrió un extraño contratiempo al resbalar ´accidentalmente´ en un estanque y propinarse un golpe mortal en la cabeza. La viuda Gunness no pudo sino disfrutar del dinero del seguro de su marido.


Después de ésta ´tragedia´ y cansada de estafar las aseguradoras con los incendios, decide probar otros métodos para conseguir dinero fácilmente, como poner anuncios en la sección de contactos de los periódicos. El matrimonio sí que podía llegar a ser dinero fácil, ya lo había comprobado...


´Viuda rica, atractiva, joven, propietaria de una granja, desea entrar en contacto con caballero acomodado de gustos cultivados con el objeto de contraer matrimonio´.


A este anuncio contestaron cantidad de pretendientes, y finalmente, entre la gran variedad de cartas que recibió en respuesta, seleccionó algunos que le parecieron más adecuados. Les envió a cada uno una carta idéntica en tono abiertamente comercial describiéndole sus posesiones:


´Su respuesta me ha llenado de alegría, pues tengo la seguridad de que es el hombre ideal para mí. Estoy convencida de que sabrá hacer que tanto yo como mis niños seamos felices, y que puedo confiarle cuanto poseo en este mundo. Pero voy a ser sincera con usted y le describiré mi situación actual. No debe haber engaños ni disimulos por cualquiera de las dos partes. En la granja hay setenta y cinco acres de tierra y la cosecha es muy variada. Todo esto ya está casi pagado. Tengo tres hijos pequeños, dos niñas y un niño. Perdí a mi esposo en un accidente hace cinco años... y he descubierto que ocuparme de la granja y cuidar de los niños queda más allá de mis fuerzas. Mi idea es encontrar un compañero a quién pueda confiárselo todo... He decidido que cada candidato que ha merecido mi consideración favorable debe hacer un depósito satisfactorio en efectivo o acciones.


Creo que es la mejor forma de mantener alejados a los timadores que siempre andan buscando una oportunidad de ganar dinero fácil. Valgo un mínimo de 20.000 dólares, y si usted puede traer consigo la suma de 5.000 dólares para demostrar que se toma el asunto en serio, hablaremos del futuro.´


No se sabe a ciencia cierta cuantos hombres respondieron a las cartas y llamaron a la puerta de Belle, aunque se estiman más de catorce, pero lo que sí es seguro es que ninguno de ellos vivió para contarlo.


Este juego mortal iba de maravilla para la viuda Gunness, hasta que un descuido acabó con todo. A pesar de que trataba de elegir siempre aquellos candidatos que no tuviesen amigos íntimos o familia, cuando contactó con Andrew Holdgren no se dio cuenta que éste tenía un hermano, por encima, muy curioso...


Habían pasado varios meses desde que Andrew se había marchado hacia Indiana, y como éste todavía no había dado señales de vida su hermano decidió escribir una carta a Belle, la ´prometida´, pidiéndole alguna noticia. En respuesta obtuvo una carta desesperada de la mujer:


´Haría cualquier cosa por encontrarle. Salió de mi casa un día de enero y daba la impresión de ser muy feliz, pero no he vuelto a verle desde entonces... iría hasta el fin del mundo para reunirme con él...´


El 28 de abril de 1908 la mala suerte llamó de nuevo a la puerta de la mujer. Un gran fuego hizo arder la granja hasta los cimientos... y el misterio de todo es que ella no vivió para contarlo.


Cuando llegó la policía encontró cuatro cuerpos calcinados: el mayor fue identificado como perteneciente a Belle, y los tres pequeños, a sus hijos.


Un mes después comparecía ante un jurado por cuatro cargos de asesinato e incendio premeditado Roy Lamphere, uno de los amantes de Belle, y empleado ocasional en las tareas de la granja. Finalmente sólo fue acusado por el incendio, y pasó 21 años en prisión.


Mientras, los investigadores continuaron su tarea en la granja. A los pocos días hallaron el cuerpo desmembrado de Andrew Holdgren envuelto en una tela más nueve cadáveres más, todos ellos despedazados y envueltos en sus respectivas telas.


Lo cierto es que los crímenes aportaron numerosos quebraderos de cabeza a las autoridades. Nunca pudieron desvelar el enigma de los crímenes... ¿Quién era el verdadero asesino, Belle Gunness o Roy Lamphere? ¿Estaba realmente muerta la viuda o había escapado al incendio?.


Por si esas dudas fuesen poco, la policía cometió un grave error por el que fue criticada durante mucho tiempo: en una ocasión detuvieron erróneamente a dos mujeres inocentes en un tren, creyendo que eran Belle y su madre.


Años más tarde, mientras miles de curiosos seguían visitando la granja como si de un espectáculo morboso se tratase, el amante de Belle acusado de incendio confesó los crímenes de la viuda y cómo él mismo le había ayudado a ocultar varios cadáveres. También reveló que el cuerpo calcinado que creían que correspondía al de Belle Gunness, en realidad no pertenecía a ella, sino al de una vagabunda que había sido atraída a la granja.


No obstante, hoy en día gracias a la medicina y a la antropología forense sí se sabe a ciencia cierta que el cadáver pertenecía a Belle. Pero entonces, ¿Por qué habría mentido el hombre? ¿Qué otras mentiras habrá contado a la policía? ¿Realmente provocó el acusado el terrible incendio?, ¿Para que? ¿Lo habrá provocado Belle Gunness para suicidarse dentro o querría haber hecho una tentativa de fraude a una compañía para cobrar otro seguro?... quien sabe...

lunes, junio 05, 2006

Edmund Emil Kemper III

Edmund Emil Kemper nació el 18 de diciembre de 1948 en California. Como la mayoría de los asesinos recurrentes, se crió en el seno de una familia conflictiva cuyos padres reñían constantemente y que con el tiempo terminarían divorciándose.


Criado por una madre terrible, que no vacilaba en encerrarlo en el sótano de su casa, Edmund Kemper se vuelve muy tímido y se aísla más y más. Sueña con vengarse e imaginando juegos mórbidos en los cuales tienen un papel esencial la muerte y la mutilación.


Nadie toma en serio sus fantasías morbosas, ni siquiera cuando a los ocho años juega a la silla eléctrica o a la cámara de gas con su hermana, desempeñando él papel de víctima mientras su hermana hacía de verdugo y lo ejecutaba.


Su primera víctima es el gato de la familia. Le entierra vivo y le corta la cabeza, la cual lleva orgulloso a casa, donde la exhibe en su cuarto como un trofeo.



Es incapaz de expresar cualquier sentimiento de afecto y sus compañeros evitan su presencia, pues les asusta la manera en la que Kemper les mira fijamente, sin pronunciar palabra.


A los 13 años mata a su segunda víctima de sus experimentos, otro gato. Mata al animal a machetazos y su madre descubre los restos del animal ocultos en el armario. Le había cortado el cráneo para exponer el cerebro y luego lo apuñaló innumerables veces.


En 1963, su madre lo manda a vivir a la granja de sus abuelos paternos, que viven en un rancho de California. Es allí a los 16 años de edad, cuando dispara contra su abuela con un rifle del calibre 22 y luego la apuñala una y otra vez para desahogar su ira, porque según él, era más estricta y le imponía más castigos que su propia madre. Después le pegó un tiro a su abuelo y dejó el cadáver tendido en el jardín. Tras estos crímenes, llama a su madre desconcertado para informarla. Cuando los policías le interrogan sobre los motivos, responde: "Solo quería saber lo que se sentía matando a mi abuela".


Las autoridades lo internaron en un hospital de alta seguridad en Atascadero. En 1969 pese a la oposición de los psiquiatras, lo soltaron cuando tenía 21 años, para ponerlo de nuevo al cuidado de su madre.


Para aquel entonces ya medía 2,05 metros de estatura y pesaba unos 135 kilos.


El "gigante asesino" no elegía sus víctimas al azar, las somete a un cuestionario escrupuloso preparando con anterioridad una lista de características físicas y morales de sus futuras víctimas. Es absolutamente necesario que corresponda a la imagen que tiene de las estudiantes que su madre le había prohibido frecuentar. En mayo de 1972 recogió en su coche a dos autostopistas de 18 años, las llevó a un sitio apartado y allí las mató a puñaladas. Luego, trasladó los cuerpos a casa de su madre, les sacó fotografías con una Polaroid, las descuartizó y les cortó la cabeza, al día siguiente entierra los cadáveres en las montañas cerca de las inmediaciones y arroja las cabezas a un barranco.


En septiembre de 1972, cuatro meses después mata a otra joven de 15 años de una manera similar, recogiéndola cuando hacía autostop, estrangulándola, violando el cadáver y llevándoselo a casa.


Mientras se entregaba a esta orgía criminal acudió a una de las evaluaciones psiquiátricas a las que debía someterse con regularidad, y fingió tal lucidez que según los peritos que lo examinaron, ya no representaba una amenaza para sí mismo ni para los demás. Ese día llevaba en el maletero de su coche la cabeza decapitada de su víctima más reciente.


Ed espera otros cuatro meses antes de volver a matar. En febrero de 1973, amenaza a punta de pistola a otra estudiante para que se meta en el maletero, antes de llegar a su casa la ha matado, coloca el cadáver encima de su cama y lo viola. Desmiembra el cuerpo en la bañera y arroja los restos al mar, la cabeza la entierra al pie de la ventana del cuarto de su madre.


En febrero de 1973, otras dos chicas caen bajo los golpes del "gigantón de Santa Cruz". Kemper amontona los cadáveres en el maletero y regresa a casa de su madre, donde cena tranquilamente. Luego baja a decapitar los cuerpos.


Finalmente Kemper mata a su madre a martillazos mientras dormía, antes de decapitarla y de violar su cadáver. Más tarde pone la cabeza de su madre sobre la repisa de la chimenea y le lanza flechitas mientras la insulta.


Esa noche telefonea a una amiga de su madre y la invita a cenar. Tan pronto como se sienta la golpea, la estrangula y la decapita.


Tras esto decide entregarse a la policía. El objetivo principal había desaparecido, dijo más tarde a la policía intentando explicar su decisión por entregarse. En sus confesiones posteriores reconoce que lo que más deseaba era saborear su propio triunfo sobre la muerte de los demás. Él vencía a la muerte y vivía mientras los demás morían. Esto actuaba sobre él como una droga, empujándolo a querer cada día más gloria en su victoria personal a la muerte.


En vida, la muerte siempre estaba con él.


Al preguntársele como reaccionaba cuando veía a una muchacha bonita en la calle, contestaba: Un lado de mí, dice, "que chavala tan atractiva, me gustaría hablar con ella, salir con ella", pero otra parte de mí se pregunta cómo quedaría su cabeza pinchada en un palo.


Edmund Kemper fue declarado culpable de ocho asesinatos en primer grado. Cuando le preguntaron qué castigo pensaba que merecía, contestó que "la muerte por tortura".


Con ocho condenas por asesinato en primer grado, Kemper escapa a la pena de muerte porque acaba de ser abolida en el estado de California, donde más tarde fue restablecida.


En 1978, Robert Ressler (psicólogo y criminólogo que acuñó el término de "serial killer"), y John Douglas (Jefe de la unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI), que en aquella época estaban haciendo un estudio sobre la psicología del asesino en serie, decidieron interrogar a Kemper en su celda de California, en dónde se encontraba cumpliendo varias condenas de cadena perpetua.


El reo aceptó entusiasmado la entrevista, y tras entregar sus armas y firmar un documento que exime toda responsabilidad a las autoridades carcelarias de lo que pueda pasar en el interior, los dos hombres se encontraron cara a cara con aquel curioso asesino de talla descomunal y tupido bigote.



Su inteligencia era como su talla, sobresaliente. Según los registros de la prisión, su cociente intelectual era de 145.


Allí les comentó que su madre siempre le había odiado, pues desde niño él se parecía a su padre. Cuando cumplió 10 años ya era un gigante para su edad, y como su madre temía que pudiera abusar sexualmente de su hermana, lo hacía dormir en un sótano que no tenía ventanas.


Recluido como un preso y obligado a sentirse culpable y peligroso cuando no había hecho nada malo, se fue obsesionando con la idea de matar. Cuando sus padres se separaron, mató y descuartizó a los dos gatos de la familia, (según los dos investigadores, la crueldad infantil hacia los animales es el rasgo principal de los tres que caracterizan la personalidad del asesino múltiple. Las otras dos son la piromanía y la enuresis o incontinencia urinaria durante el sueño).


Kemper trató una vez de entrar a formar parte de la Policía de Carreteras de California, pero lo rechazaron. (También esta característica es común en muchos de estos criminales. Si se tiene en cuenta que la mayoría de ellos son individuos fracasados y resentidos, no es de extrañar que en algún momento se ilusionen con la idea de convertirse en policías, que son los representantes de la autoridad e inspiran respeto).


Kemper les contó que posteriormente frecuentaría los sitios de reunión de los agentes y entablaba conversación con ellos, lo cual no sólo le hacía sentirse integrante del grupo sino que le proporcionaba información reservada sobre el avance de las investigaciones de sus crímenes.


Una inquietante anécdota que los investigadores relataban, es que al final de la tercera entrevista, Robert Ressler aprieta el timbre para llamar a la guardia, llama tres veces en un cuarto de hora. Sin respuesta Kemper advierte a su entrevistador de que no sirve de nada ponerse nervioso, pues es la hora del relevo y de la comida de los condenados a muerte, y agrega que nadie contestará a la llamada antes de otro cuarto de hora por lo menos: "Y si de repente me vuelvo majareta, vaya problema que tendrías , ¿verdad? Podría desenroscarte la cabeza y ponerla encima de la mesa para darle la bienvenida al guardia...".


Nada tranquilo, Ressler le contesta que esto no volvería más fácil su estancia en la cárcel. Kemper le responde que tratar así a un agente del FBI provocaría, al contrario, un enorme respeto entre los demás prisioneros. "No te imagines que he venido aquí sin medios de defensa", le dice Ressler. "Sabes tan bien como yo que está prohibido a los visitantes llevar armas", responde Kemper, mofándose.


Conocedor de las técnicas de negociación Ressler intenta ganar tiempo. Finalmente, el guardia aparece y abre la puerta, Ressler suspira con alivio. Al salir de la sala de entrevistas, Kemper le dirige un guiño y poniéndole el brazo sobre el hombro, le dice sonriendo: "Ya sabes que sólo bromeaba, ¿no?"

domingo, junio 04, 2006

Tutorial para leer y comprender un post y/o comentario de Ajusticiador

Tuve que hacerlo. Pense que lo hacia demasiado obvio, pero en serio, hay gente que hay que especificarle que el helado se come, que el cielo es azul, o que phantom es virgen.

1) Si estas dispuesto a tomar en serio todo lo que escribo, espera a que yo NO te tome en serio a ti.

2) El sarcasmo es mi mejor amigo.

3) La critica puede ser constructiva o destructiva, pero siempre existe una.

4) Cuando quiero dejar algo en claro, hablo literalmente, y es asi como debes tomarlo. Ejemplo: Si te digo que chica migraña es una burra, te quiero decir que EN VERDAD chica migraña es una burra.

5) Asi como me ves en los blogs, asi soy en persona. Es decir, directo y conciso. La hipocresia besa mi brillante trasero metalico.

6) yo NO soy psicologo, soy sociologo. Para consultas profesionales, call Dr. Hannibal Lecter, Psiquiatra mexicano. Por lo tanto yo NO escribo sobre psicologia. Si van a atacar que sea a mi y no al blog.

7) Armar polemicas es mi segunda forma de masturbacion.

8) Las malas palabras son solo circunstanciales. Solo las uso cuando se que quedaran cague de risa.

sábado, junio 03, 2006

El Merodeador Nocturno

Algunos psicologos calificaron a Richard Ramirez como un asesino fuera del grupo de los asesinos. El "merodeador nocturno" mata a 14 personas en Los Angeles entre 1984 y 1985.
Como la mayoria de los asesinos en serie, Ramirez fue en su adolescencia un chico problematico: a los 9 años ya comenzo a robar y mas tarde a consumir drogas en su estado natal, Texas.


Una vez en Los Angeles, comienza su carrera como asesino, sin unas pautas concretas lo cual hace mas dificil su detencion: mataba a personas danlole igual sexo, raza, edad o condicion. Las armas utilizadas iban desde un bate de beisbol a un puñal, pasando por varios tipos de pistolas.
Su modus operandi tambien oscilaba, ya que podia asesinar de una manera organizada sin dejar pista o matar sin ningun cuidado creyendose amparado por su dios Satan, dibujando signos satanicos en las paredes , comiendo en casa de sus victimas, robandoles el dinero que llevaban encima o dejando las armas homicidas en el lugar del crimen.


Su juego preferido era salir de caza, acompañado por un walkman, oyendo AC/DC, encontraba a su victima y entraba en su casa preparado para violar y matar.


Al principio, solo golpeaba y violaba, dejando incluso a la mayoria de sus victimas con vida, pero despues se hace mas sadico, como por ejemplo, en el asesinato de una joven, que violo y la saco los ojos con una cuchara, matando a la chica despues y enviandolos a su casa al dia siguiente.
Como muchas de sus victimas sobrevivian, una mujer le reconocio en Agosto de 1985 por la calle, despues de numerosos retratos robot enviados por la policia, y un grupo de gente a la voz de "matadlo" le persiguio y capturo mientras intentaba robar un coche, salvandole de ser linchado una patrulla de policia.


El 4 de Octubre de 1989, reliza las siguientes declaraciones:


"...Yo no creo ni en la hipocresia ni en los dogmas morales de la llamada sociedad civilizada. Solo me basta con mirar dentro de esta habitacion, para conoceros tal y como sois: mentirosos, cobardes, asesinos, ladrones... y cada uno con su propia profesion legal. Sois unos gusanos hipocritas, me poneis enfermo..."
"...No necesito oir todas los raciocinios de vuestra sociedad. Ya los he oido antes y los argumentos siempre son los mismos..."
"... No me entendeis. Tal y como suponia, no sois capaces de hacerlo. Yo estoy mas alla de vuestra experiencia. Estoy mas alla del bien y del mal..."



Finalmente es acusado de 14 asesinatos, 5 intentos de asesinato, 9 violaciones (entre las cuales 3 han sido a menores), 2 secuestros, 4 actos de sodomia, 2 felaciones forzadas, 5 robos y 14 allanamientos de morada.


En 1989 es condenado a la camara de gas, y Ramirez no perdio su fe: "... !Legiones de la noche!, !Razas de la noche!, no repitais los errores del Night Stalker y no concedais clemencia alguna... Yo sere vengado. Lucifer esta con nosotros...

viernes, junio 02, 2006

Arjona estaba equivocado

Arjona decia en su cancion "Mujeres" que si habitaran la luna, habría mas astronautas que mierda en lo que escribe chica migraña o bonny. Obviamente, Arjona estaba ladrando por el orto.

Las mujeres son hipocritas, plasticas, interesadas y egolatras. Nada mas que eso. Todo es "me gustaria" "opino que" "se me antoja""me siento"tambien rozan el extremismo siendo unas asexuadas y otras ninfómanas consumidoras de novelas.

Ya estoy harto de escuchar las clasicas conversaciones insulzas "me veo gorda"

O entrar al msn y ver nicks como "soy una bebe" "toi inamudada" putas letras de canciones fofas, o las clasicas cadenas hechas por mujeres de que tienes que reenviar una mierda a 500 hijueputas en 2 segundos, o una paloma te cagara en el hocico, tu familia morira en un accidente de avion que manejaba Osama Ben Laden que secuestro a tu novia, despues de haber sido violada por El mounstruo de los Andes, revivido por la CIA. Luego presionas f6 veinte veces y saldra el hada de los cuentos con su varita y el nombre de la persona que amas aparecerá magicamente en tu monitor, mientras los fuegos artificiales iluminan la noche y tu abrazas a tu oso de peluche porque finalmente venció el poder del amor...

Si eres una mujer, y estas leyendo esto, te informo algunas cosas: ¡NO ERES UNA BEBE! Tienes ya pelos en las axilas aunque te las afeites y en lo unico que te puedes parecer a un bebe es en mamar a cada rato y en el desarrollo de tu cerebro. Ya estas grandecita, asi que NO ESPERES QUE TE DIGA BEBE, POR QUE ERES UNA BURRA VIEJA.

El 99% de las veces que estas hablando, es de ti misma, aunque finjas escucharme, se que te vale tres camionadas de verga mis problemas. Asi que no trates de hacerme creer que te interesa mi vida.

Si estas gorda, NO ME PREGUNTES SI LO ESTAS. Sabes bien que los hombres a diferencia de ustedes, no somos hipocritas, y se nota a leguas que estamos mintiendo.

Por favor, ya deja de comprar ropa que no te vas a poner nunca.

Tener treinta pares de zapatos no me parece tan normal.

A los hombres no nos gusta bailar. Eso solo es para Gays y Cubanos. Solo lo hacemos para morbosearlas con excusa.

Si joden tanto con "la igualdad de los derechos" y quieren ser iguales a nosotros...¿porque no me invitan de vez en cuando al cine? ¿Alli se olvidan que somos iguales? ¿Por que demonios tenemos que pagarles todo en las salidas? ¿Por que tenemos que cederles el asiento? ¿Acaso son invalidas? ¿Por que no trabajan de estibadoras en el puerto? ¿Por que no hay mujeres choferes?

No es obligacion unicamente nuestra llevar condones.

jueves, junio 01, 2006

Jack el Destripador

Jack el Destripador comenzó su carrera probablemente el 31 de agosto de 1888. Aunque no hay certeza absoluta, ya que se duda si el asesinato de una mujer, también prostituta, el 6 de agosto de ese mismo año, y que respondía al nombre de Martha Turner, fue también obra suya. En todo caso la policía no dio en su momento publicidad a este caso. Martha fue asesinada por un "largo y afilado cuchillo" entre las 2 y las 3 y media de la madrugada. De todas maneras el hecho de haber sido sorprendida en el mismo barrio de Whitechapel en un pub que todavía existe (El Ángel y la Corona), da motivos a la sospecha.


Otro crimen, cinco días después, tampoco se le atribuye al Destripador. Fue el caso de Emma Smith, también prostituta y alcohólica que apareció muerta por violencia (se desconoce si fue apaleada o acuchillada) y que también ocultó la policía. Dado que sucedió en el mismo distrito de Withchapel las sospechas son parecidas al caso anterior.


El primer crimen oficial, por así decirlo, y el que reconocen todas las crónicas, es el del 31 de agosto de 1888, Mary Ann Nicholls (alias Polly) (prostituta y alcohólica) que muere violentamente con la traquea, esófago y medula espinal, cortados; vientre abierto, etc. Se juzgó que la muerte había sido casi instantánea. En este caso sabemos que la policía no examinó el cuerpo en plena calle, y que lavó el pavimento y el cadáver antes de cualquier examen pericial. Podría parecer un caso de impericia profesional, aunque en la época la tecnología policial estaba en ciernes. También podría haber sido para no sembrar la alarma en la zona, sobre todo si pensamos en los dos casos anteriores que habían sido ocultados. Según el atestado forense "Las heridas infligidas a la víctima han sido hechas por persona experta, que hizo los cortes con absoluta precisión y limpieza."


El segundo crimen de la serie sucede el 8 de septiembre del mismo año. Annie Chapman (prostituta y alcohólica, como las demás) es asesinada de idéntica forma. Sólo destacamos que del útero, la parte superior de la vagina y una porción de la vejiga no se encontró rastros. En la encuesta judicial algunos testigos indicaron la presencia de un hombre de unos 40 años. bien vestido y con acento extranjero. Dadas estas características surgió un sospechoso de ser el "Delantal de Cuero" (aún el asesino no tenía su nombre con el que fue mundialmente conocido), el judío John Pizer, zapatero de origen polaco. Pero la acusación se derrumbó ya que éste tenía una buena coartada. A raíz del segundo asesinato conocido se formó un "Comité de Vigilancia" organizado por un grupo de comerciantes de Whitechapel.


Justo en ese mes, el 27 de septiembre, la policía recibe la primera carta firmada por "Jack el Destripador". Enviada a la Central News Agency, de Fleet Street está escrita con tinta roja (un detalle de humor negro) y en ella se escribe


"No cejaré en mi tarea de destripar putas. Y lo seguiré haciendo hasta que me atrapen. El último trabajo salió bordado (...) Retengan esta carta, sin hacerla pública, hasta mi próximo trabajo (...) No les importe llamarme por mi nombre artístico".


Cómo se ve, una misiva muy provocadora. Si este mensaje se hubiera enviado en la época actual, podríamos decir que la sociedad se enfrentaba a un "asesino mediático"; alguien que no sólo mataba sino que, además, quería salir en todos los medios de comunicación.


El tercer y cuarto crimen se cometen el mismo día, el 30 de septiembre de 1888. Elizabeth Stride (alias "Long Lizz", la "Larga Liz"), prostituta, alcohólica y sueca (sólo las dos primeras características tienen alguna clase de relación) fue asesinada de la misma manera. Una oreja cortada, pero en este caso su cuerpo no había sido mutilado (parece que la aparición de un transeúnte inesperado hizo huir al asesino).


Poco después, Catherine Eddowes (con la misma profesión y el mismo gusto por el alcohol), es muerta de la misma forma. Le faltaba la oreja derecha, los ovarios y un riñón. Este es un caso de mutilación con especial ferocidad. El asesino estaba cebado.


En una pared alguien escribió


"No hay por qué culpar a los judíos".


Sir Charles Warren, el jefe de policía del momento, hizo borrar la inscripción para no ocasionar tumultos contra los judíos. Otro detalle de impericia policial, o de hacer prevalecer criterios políticos sobre los estrictamente técnicos.


También de la misma fecha, 30 de septiembre, es la segunda carta de Jack el destripador a la policía:


"Mi querido jefe: ...Gracias por haber retenido mi carta anterior hasta este momento, en que de nuevo me he echado a la calle para trabajar."


Estas cartas conmovían aún más a la opinión pública y fueron muy importantes para crear el clima de agitación social y de acusaciones a la policía de impericia, falta de profesionalidad e incluso ocultación de pruebas que inculpaban a personalidades importantes del establishment. El caso sin perder su carácter criminal empezó a tomar, también, un cariz político.


Recordemos también una tercera carta con un paquete dirigido a George Lusk, que presidía el Comité de Vigilancia de Whitechapel, conteniendo una parte de riñón, con una nota:


"Desde el infierno, señor Lusk, le envío la mitad del riñón que tomé de una mujerzuela, y que conservé para usted después de freír el otro. Estaba muy bueno, de verdad".


Como se ve la provocación que había montado Jack el Destripador hacía sospechar que alguien suficientemente inteligente estaba detrás de estos absurdos asesinatos. No eran crímenes cometidos por un alcohólico cliente de esas damas de la noche.


Hay otra posible carta que circulaba en los diarios y que contenía la siguiente cuarteta:

"No tengo tiempo aún para deciros/

cómo me he convertido en un asesino/

Pero ya sabréis cuando llegue el momento/

que soy uno de los pilares de la sociedad."

Jack el Destripador tenía vocación literaria... o quizá algo más.


El quinto y último crimen, conocido y adjudicado a Jack, es el más sangriento y espeluznante de todos los cometidos hasta ese momento.


El 9 de noviembre de 1888 Jack el Destripador se despide con el descuartizamiento de Marie Kelly, también prostituta y alcohólica. Fue muerta en su habitación que alquilaba en la calle Miller's Court nº 13 de Whitchapel. La mujer fue encontrada tendida de espaldas sobre su lecho, desnuda, con las orejas, la nariz y los senos arrancados. Su vientre abierto y las vísceras repartidas por diferentes partes de la estancia. En una mesa cercana el cruel asesino dejó expuestos los riñones. Faltaba la parte inferior del tronco y el útero. El corazón tampoco fue hallado. Toda la habitación estaba cubierta de sangre; las paredes manchadas.


Feldman, analizando las fotos de la época observó claramente escrito en una pared las iniciales "FM", que no dieron ninguna pista clara para la investigación posterior. Sin embargo, anota, estas letras encajaban perfectamente con las iniciales de la "puta madre", como Maybrick escribía en su supuesto diario, Florence Maybrick.


A raíz de este violento crimen Sir Charles Warren presentó su dimisión a la Cámara de los Comunes el 12 de noviembre de 1888, entro los vítores de una oposición algo menos violenta pero no menos cruel que el sádico asesino de Withchapel.


Fue el último crimen que conmovió a la opinión pública, pero si el Diario no es apócrifo hubo por lo menos otro más, aunque los detalles no están dados y probablemente, de haber existido, se dieron fuera de Londres.


En la época existieron muchas sospechas aunque ninguna fue demostrada. La más peligrosa (para el sistema social) fue la de que Jack no era otro que Edward, el duque de Clarence, hijo del rey Eduardo VII, que murió, a los 28 años, justamente luego de esta serie de asesinatos. Según parece, el joven duque gustaba de la cacería del ciervo, con todo su sanguinario ritual, vestía elegantemente y frecuentaba lupanares. O sea que, en principio, no parecía imposible su otra identidad. La causa oficial de muerte fue: "neumonía". Existen sospechas que murió por otra causa (sífilis en su ultimo estadio) en una clínica privada cerca de Ascott.


También se pensó que estaban mezclados los judíos y los masones. En realidad se sospecho de casi todo. Y los diarios atizaron la hoguera convirtiendo unas sórdidas muertes en un caso de terror colectivo que implicaba a la principal ciudad del imperio mundial más importante y extenso.


Ya con estos elementos, y sin conocer nunca quien fue el causante, la leyenda tiene asegurada una larga vida. Nunca se sospechó de Maybrick, excepto sus más íntimos allegados (como su hermano Michael) según comenta Feldman. Lo que sí es cierto que de no haber existido confabulación para ocultar hechos "durante" el tiempo de los crímenes, si parece haberla a posteriori. O la justicia británica podía llegar a ser una caricatura de si misma, o existieron intereses poderosos para silenciar definitivamente a Florence Maybrick en una especie de "asesinato" legal.