sábado, agosto 11, 2007

Ateismo y otras Hierbas II

Argumentos pro-teístas

Los creyentes de todas las épocas han sentido la necesidad de demostrar que su Dios existe, lo cual resulta desde ya sospechoso (un Dios como se debe, en mi humilde opinión, tendría que ser obvio, especialmente si es bueno y quiere que creamos en Él, y nos manda al infierno si no lo hacemos). He aquí algunos.

Las Cinco Vías: éstos son cinco argumentos lógicos que intentan probar la existencia de un Dios creador, anterior a todo el Universo, e infinitamente bueno. Las Cinco Vías fueron creadas por el teólogo Tomás de Aquino (a quien la Iglesia Católica proclama como santo, a pesar de que consideraba inferiores y deficientes a las mujeres y de que estaba a favor, no sólo de censurar o encarcelar, sino de ejecutar a los herejes). Algunas de las Cinco Vías tienen una gran fuerza argumental, y en su tiempo eran casi imbatibles, pero no pueden ser utilizadas seriamente como argumentos hoy en día.

Por ejemplo, un par de las Vías hablan de Dios como Primera Causa y Primer Motor. Todo lo que observamos es efecto de una causa que lo precede; nada en el Universo se causa a sí mismo, dice una de las Vías. Si retrocedemos en el tiempo, inevitablemente tenemos que llegar a una Causa que no tuvo antecesora, porque si no, tendríamos lo que se llama una regresión infinita. En la época de Tomás de Aquino esto no era tan obvio como parece, pero hoy sabemos que el Universo no puede ser eterno hacia el pasado, porque su entropía o desorden total tiende a aumentar (esto es una ley física indiscutible), de manera que al pasar el tiempo las diferencias de temperatura entre distintos puntos se achican y finalmente todo termina en equilibrio, sin movimiento posible más que el dado por el azar, a una temperatura uniforme.

Si el Universo fuese eterno, la entropía habría llegado a su máximo hace una cantidad infinita de tiempo, y no existiríamos. Bien, como decía, Tomás de Aquino dice que debe haber una Primera Causa que no tuvo antecesora, y esa causa debe ser Dios. De la misma manera, habla de cosas que se mueven, y que no se mueven a menos que otra cosa las empuje; mecanismos que se ponen en marcha sólo cuando alguien los acciona. El Primer Motor, el que movió por primera vez al Universo, debe haber sido Dios.

A continuación Tomás de Aquino habla de seres necesarios y de seres contingentes. Estos últimos son cosas que existen sólo porque fueron creadas o son modificaciones o ensambles de otras cosas. Para Tomás, todo lo que hay en el Universo es contingente, según deduce de observar la naturaleza (los humanos nacemos de humanos, nuestra carne proviene de lo que comemos, las plantas crecen absorbiendo elementos del suelo, etc.), y por tanto nada es "necesario". Todo podría no existir, y existe sólo por alguna otra cosa. Por eso debe haber algo que lo causó todo, que permitió que todo lo contingente existiese, un Ser Necesario, que debe ser Dios.

Tomás habla también de las virtudes, y de que todo posee virtud en un cierto grado (la falta relativa de virtud es llamada vicio). La virtud de cada cosa y criatura puede ser puesta en una escala, desde lo más vicioso hasta lo más virtuoso, y eso para cada virtud. Por lo tanto, dice Tomás, debe haber un tope para esta escala, un infinito, y el ser que posee todas las virtudes en cantidad infinita es Dios.

Otro santo (San Anselmo) propuso otra demostración famosa de la existencia de Dios, de la cual no dispongo aquí, y que no citaré (no la entiendo, y no creo que a ningún lector convenza, suponiendo que él o ella si la entienda).

Una versión más resumida de algunos de los puntos de las Cinco Vías es el llamado Argumento Cosmológico, o Argumento Kalam (kalam es una palabra árabe, que según creo significa "comienzo").

Si algo comienza, tiene una causa.

El universo comenzó a existir.

Por lo tanto, el universo tiene una causa.

(Queda, como a Tomás de Aquino, demostrar que la causa es Dios, y específicamente el Dios judeocristiano, pero ése es otro tema.)

Más cerca de nuestros tiempos, y de la mano del movimiento creacionista (propulsado por fundamentalistas, generalmente norteamericanos, que afirman que la Biblia debe ser leída literal y no figurativamente), tenemos el Argumento del Diseño. Los creacionistas creen que Dios creó el Universo y el hombre, aunque algunos están dispuestos a aceptar que no necesariamente fue una pareja en un jardín y en exactamente seis días, y creen sobre todo que Dios impuso un plan y una intencionalidad a la creación. Dicen que el Universo tiene leyes finamente ajustadas para la existencia de seres como nosotros, y que los seres vivos son muy complejos como para haber surgido de una evolución guiada por las fuerzas impersonales del azar y de la selección natural; por lo tanto, afirman que Dios impuso las leyes y el orden, guiando el desarrollo del Universo según Su Divino Plan.

Estos han sido los argumentos pro-teístas más conocidos. Procedo ahora a refutarlos.

Refutaciones

Las Cinco Vías no son tan difíciles de refutar como parecen. La que habla de la escala de las virtudes lo hace como si las virtudes fueran objetos concretos que se pudieran pesar y medir, y asumiendo que el vicio es la mera ausencia de virtud. Esto es una base de la doctrina cristiana, pero ¿por qué no considerar a los vicios como objetos medibles también? (Eso crearía la necesidad de otro Dios, un Supremo Malvado, que no puede existir; incluso Satanás es una creatura de Dios, y no tiene Sus poderes, en la teología cristiana.) De todas maneras, no es lógico pensar que toda escala tiene que tener un límite infinito, o un límite de cualquier clase. Si yo ordeno un conjunto de personas por su altura y aplico ese razonamiento, tengo que decir que debe haber alguien infinitamente alto, lo cual es absurdo. El infinito es un concepto matemático que se usa con rigor sólo en matemáticas, y con mucho cuidado; no es un número, ni tampoco se encuentra en la realidad concreta.

El asunto del Primer Motor y la Primera Causa se reducen a un solo argumento, y la respuesta es la que dio el filósofo Bertrand Russell hace décadas:

"Si todo debe tener una causa, entonces Dios debe tener una causa. Si puede haber algo sin causa, tanto podría ser el mundo como Dios, así que ese argumento no tiene validez." (Bertrand Russell, "Por Qué No Soy Cristiano")

El Argumento Cosmológico es muy parecido. Recordemos que la primera premisa es que, si algo comienza, tiene una causa, y que la segunda premisa es que el Universo tuvo un comienzo. Esto parece una obviedad, pero no lo es tanto, ahora.

Para empezar, la primera premisa es inválida. La física moderna sabe desde hace tiempo que, debido al llamado Principio de Incertidumbre (uno de los pilares de la mecánica cuántica), es posible que aparezcan pares de partículas literalmente de la nada, que se aniquilan y desaparecen en un tiempo demasiado corto para observarlas directamente, pero cuyos efectos pueden ser medidos. Esto no viola ninguna ley física, y de hecho ocurre todo el tiempo. El sonido que sale de un parlante, aun el más aislado de las interferencias, nunca es "puro"; siempre hay pequeños ruidos parásitos. Ese ruido imposible de eliminar es el ruido que producen partículas cargadas virtuales al aparecer, interfiriendo brevemente con los canales eléctricos que transportan el sonido, con los circuitos electrónicos que lo producen, y literalmente con todo lo que haya en medio. Por lo tanto, la premisa número 1 del Argumento Cosmológico es inválida: hay efectos sin causa. Sin causa a priori, se podría aclarar; la causa es evidente después de que ocurrió el suceso, pero antes es impredecible, y de hecho, por definición, no queda ningún registro posterior de ella.

Además, la segunda premisa parece que también es inválida. El Universo no tuvo un comienzo. Para que algo comience, debe haber un momento en el tiempo en que no hubiese comenzado, y un momento posterior en que estuviese en marcha. Pero si la teoría del Big Bang es verdadera, el espacio y el tiempo aparecieron juntos; no hubo nada antes del Universo porque el concepto de "antes" no estaba definido. (Incluso San Agustín afirmaba esto.) Otras teorías rivales (porque el Big Bang no está en absoluto probado) afirman que el espaciotiempo no tiene borde, sino que es como la superficie de una esfera, que sin ser infinita tampoco tiene un límite, sino que se curva sobre sí misma. En este caso tampoco hay un punto de comienzo, literal o figurativo. Finalmente, una teoría en boga hoy en día (y con méritos) afirma que el Universo (lo que nosotros llamamos así) surgió de una fluctuación del vacío de un universo "anterior", exactamente como surgen de la nada las partículas virtuales de las que hablábamos. Es teóricamente posible que nuestro propio Universo esté engendrando otros en este preciso instante.

Pero no nos enredamos con la cosmología. Lo importante es que el Argumento Cosmológico es en principio inválido, porque sus premisas fallan.

Cabe preguntarse qué pasa si estas teorías alocadas son simplemente eso que uno piensa, locuras. Bien, es perfectamente posible, pero un ser humano sensato debe resistir la tentación de poner a Dios en los lugares donde no llega su conocimiento. Por mi parte, estoy perfectamente conforme con decir "no sé" (difícil, pero desarma a cualquier adversario en una discusión).

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