miércoles, agosto 08, 2007

Ateismo y otras hierbas

Soy ateo. Pero me gusta decirle a la gente (ya que la mayoría son católicos) que soy libre Pensante, suena muy romántico. No creo que Dios exista. Jamás me atrevería a asegurarlo, claro está, de la misma manera que nadie debería asegurar que Dios existe, que lo conoce y que sabe cómo piensa; pero mi buen juicio me dice que no hay nada que merezca el nombre de Dios en este Universo.


Este documento quiere servir para varias cosas: una, como dice su título, explicar con claridad qué razones tengo para estar en desacuerdo con miles de millones de creyentes de distintas religiones, en un lenguaje "mío";


dos, explicar qué cosas implica el ateísmo para mí, y qué cosas no tienen nada que ver con el ateísmo;


tres, dar, quizá, a alguna persona, un motivo para dudar de la existencia de Dios (no para negarla, sólo para dudarla y molestarse en pensar seriamente sobre la cuestión ).


Si el lector es un fanático religioso o un fanático ateo (los hay de ambos), este documento probablemente les resulte molesto y ofensivo; donde hable de mis sentimientos sobre el tema en esta página, será a modo de ejemplo, no de argumentación, porque lo que sentimos y deseamos de todo corazón desgraciadamente no suele tener nada que ver con la realidad.


Mis razones para ser ateo son personales. Otros ateos probablemente tengan razones parecidas, o quizá sean completamente distintas, pero el ateísmo no es una religión, ni tan siquiera un sistema filosófico que debamos respetar o rechazar en bloque; es únicamente la simple ausencia de una creencia en dioses. Por supuesto, esto no quiere decir que las razones expuestas sean completamente subjetivas, "mi verdad", como se dice en estos pobres tiempos posmodernos. En cuanto puedo, prefiero callarme "mis verdades" y hablar de la Verdad.


Definiciones



"Cuando yo utilizo una palabra, significa exactamente lo que yo he elegido que signifique... ni más ni menos." (Humpty Dumpty, en "Alicia en el País de las Maravillas", de Lewis Carroll)


Dios: una entidad con poderes superiores a los de los seres humanos, a los que generalmente ordena que hagan o dejen de hacer cosas, o simplemente imparte conocimientos y preceptos; se considera una entidad sobrenatural porque sus poderes sobrepasan las leyes de la naturaleza, la cual, en algunas versiones del concepto, fue creada por él. Con mayúscula y sin artículo, se refiere a la deidad suprema de los judíos, cristianos y musulmanes, las tres religiones monoteístas mayores, pero en este documento se extiende el concepto para cubrir a los dioses de la religión hindú, de las antiguas religiones griega y romana, y otras.


Teísmo: (del griego theos, "dios") la creencia de que existe un dios personal (genéricamente "Dios"), que ha creado el mundo e interviene en él, a veces contactando con los seres humanos. Es un dios como el Dios judeocristiano tradicional.


Deísmo: (del latín deus, "dios") la creencia de que el mundo fue creado y "puesto en marcha" por un dios, personal o impersonal, indiferente, que no interviene en él sino que lo observa; es un "Dios-relojero" que arma el mecanismo y le da cuerda, el Dios en que creía Newton.


Ateísmo: (del griego a-, prefijo negativo, y teísmo) la no creencia en la existencia de Dios, o la creencia de que Dios no existe y no puede existir. Generalmente se asocia con un descreimiento en todo lo sobrenatural y en entidades personales por encima de los humanos.


El ateísmo tiene muy mal prestigio . Todas las religiones están en último término en guerra unas contra otras (o en una tregua difícil), pero todas se unen para hablar mal del ateísmo, porque el ateísmo rechaza la fe ignorante que las sustenta a todas ellas. Veamos algunos malos entendidos difundidos por la religión.


El ateísmo es lo opuesto al teísmo, pero esto no significa que los ateos rechacen a Dios, como muchas autoridades religiosas (personas y documentos) dicen; el ateo promedio no afirma "Dios no existe" sino "no creo en ningún dios". Ésta es una distinción importante.


El ateísmo (en su forma más común, conocida como "débil") no es una creencia en la inexistencia de Dios, sino un descreimiento. Como el ateo no cree en Dios, tampoco cree en sus acompañantes usuales (demonios, ángeles, santos, vírgenes) y todo lo anterior y lo que sigue se aplica a ellos.



Algunos teístas muy intolerantes dicen que Satanás nos engaña haciéndonos creer que Dios no existe, o que en realidad sabemos inconscientemente que Dios existe y experimentamos una "negación" psicológica para no reconocer esta verdad que nos obligaría a cambiar nuestras vidas. Esto es una tontería. En verdad, uno de los argumentos más interesantes en contra de la existencia de Dios es la cantidad de ateos que hay en el mundo (algunos dicen un 10%, otros un 1%; de todas maneras somos millones es decir somos la menor minoría), y el hecho de que haya tantos dioses y versiones de Dios. Si un Dios existiese, razonamos, su presencia sería clara e inconfundible. Con todo su poder, con su mera gloria y esplendor, no dejaría lugar a dudas sobre su apariencia y propósitos, y mucho menos sobre su existencia.


Otros teístas dicen que negar la existencia de Dios es negar todo lo que es sagrado, todo lo que es bueno, lo sublime, lo que nos trasciende, lo que nos hace ser humanos. Osea, que somos pobres diablos desalmados e inmorales (o amorales). Esto es una tontería, como pueden decir muchos que tienen amigos ateos. Somos tan morales o tan inmorales como el promedio, y cuando hacemos una buena acción la hacemos porque es buena, no porque nos gane un lugar en el cielo ; cuando dejamos de hacer algo malo, no lo hacemos porque nos dé culpa que Dios nos mire, sino porque es malo; y si cometemos una falta, no nos ponemos de rodillas a pedir perdón a las nubes, o a un sacerdote, sino que pasamos directo a reparar la falta y pedimos perdón a quien le corresponde, al afectado.


Tampoco es cierto que no haya cosas sagradas ni sublimes para nosotros. Algunos ateos serán más materiales que otros, algunos serán escépticos o depresivos (le puede pasar a cualquiera), pero en general creo que todos amamos a nuestros padres, hermanos e hijos, a nuestras parejas sentimentales, a nuestros amigos; todos podemos apreciar una canción o una puesta de sol. No nos arrodillamos frente a altares de mármol ni crucifijos de madera(aunque al hacerlo sea por respeto a igual que saludar a otra bandera ), pero muchos sentimos reverencia y asombro ante una montaña o a la perfección de los organismos . Para los teístas estas cosas quizá sean materiales, o simples reflejos imperfectos de Dios, y así, no las respetan como debieran.


Otra cosa que se dice es que el ateísmo es una religión cuyo dogma es "Dios no existe, yo soy mi propio dios", y que tenemos tanto que demostrar como los teístas. Como ya se dijo, es falso que el ateo promedio esté tan seguro. Muchos ateos lo somos porque "Dios" es un concepto sin significado razonable para nosotros (nos llamamos no-cognotivistas), una entidad que, si existiese, sería demasiado grande para hablar de ella con algún sentido. Otros lo somos porque la única religión que hemos tenido se ha demostrado falsa. En todo caso, no porque tengamos absoluta seguridad de que Dios no exista, lo cual es imposible. El ateísmo es una actitud a la que uno llega, no una decisión que uno toma. Cuando uno no cree en Dios, a pesar de la presión social que muchas veces tiene que soportar, es generalmente porque no puede, y no desea forzarse a poder, o fingir que puede. En estas condiciones, uno no tiene que demostrarle nada a nadie. Repito, el ateo no tiene que demostrarle nada a nadie. Nadie va por ahí predicando que los duendes existen y que los que no creen en duendes deben demostrar su inexistencia; mientras no haya pruebas de que los duendes existen, no creer en ellos es de puro sentido común. En todo tipo de discusión sobre cosas hipotéticas y no obvias, el que debe aportar pruebas es el que afirma, no el que niega.

No hay comentarios.: