sábado, abril 22, 2006

¿Cómo surgieron las Leyes de Murphy?

La ley de Murphy:
Si algo puede salir mal, saldrá mal.


La tostada siempre cae por el lado de la mantequilla, y ésto es directamente proporcional al precio de la alfombra. En el momento en que se esté bañando sonará el teléfono. La otra fila avanza más rápido. No hay tarea tan simple que no se pueda hacer mal. Éstas y otras frases semejantes se han estado popularizando en las últimas décadas, e incluso se pueden encontrar recopilaciones en las librerías, con el título de Las Leyes de Murphy.

¿Quién fue este Murphy a quien se deben estas leyes de naturaleza tan pesimista? El Murphy a quien se refieren estas ingeniosas frases es Edward A. Murphy, Jr., nacido en 1917 y que trabajó como ingeniero de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Su trabajo consistía en realizar experimentos sobre tolerancia humana a la aceleración.

Estos experimentos se realizaban en trineos montados sobre rieles e impulsados con cohetes. Uno de estos experimentos, realizado en 1949, incluía 16 acelerómetros colocados en el cuerpo del voluntario para las pruebas. Había dos maneras en las que cada sensor podía colocarse en el individuo, una correcta y otra incorrecta. Por supuesto, alguien se las arregló para colocar los 16 sensores de la forma incorrecta.

Murphy pronunció entonces la forma original de la Primera Ley de Murphy: "Si hay dos o más maneras de hacer algo, y una de ellas puede resultar en desastre, entonces alguien lo hará". El sujeto en esa prueba, el mayor John Paul Stapp, citó esta frase en una conferencia de prensa varios días más tarde.

Pronto empezaron a escucharse frases pesimistas semejantes pronunciadas por personalidades contemporáneas y se recordaron otras de personaes históricos. En el transcurso de pocos meses las "Leyes de Murphy" se habían extendido a varias áreas relacionadas con la ingeniería aeroespacial, y de ahí se extendió hasta abarcar prácticamente toda actividad humana, incluyendo el arte, el amor, los negocios, la política, la ciencia y la vida cotidiana. En el año 1958 la definición de la Ley de Murphy había sido ya incluída en los diccionarios. En nuestros días es de uso habitual.

Irónicamente, la frase con la que se suele citar esta ley ("Lo que pueda salir mal, saldrá mal"), nunca fue pronunciada por Edward Murphy. En realidad es la Ley de Finagle de los Negativos Dinámicos. Esta frase fue popularizada por el escritor de ciencia ficción Larry Niven en varias historias sobre mineros de asteroides, que tenían una religión y cultura que incluía el miedo y la adoración del dios Finagle y su "profeta demente" Murphy. Esto demuestra que la Ley de Murphy puede aplicarse también a la misma Ley de Murphy.

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