lunes, mayo 22, 2006

¿Mi Biografía?

Encontre este interesante articulo de un autor desconocido y lo comparto con ustedes:
Es curioso ver cómo las personas que sufren traumas graves en la infancia se transforman en maníacos para vengarse. Pero lo irónico es que en vez de convertirse en algo que castigue a gente como los que les hicieron daño suelen acabar por parecerse a estos.

Lo que muestra Lecter cuando es sensible y atento no es una máscara sino una parte de él. Lo que habría que preguntar a Harris sobre su otra parte es si Lecter era psicópata de nacimiento y la muerte de su hermana le pervirtió más, o si bien era normal y fue sólo el canibalismo que se cometió con su hermana lo que convirtió en el monstruo. Así Lecter ve a las personas de modo mucho más realista debido a la cruel lección que recibió de pequeño, y debido a que esta lección fue traumática suele cebarse en los aspectos débiles y desagradables de las personas. Esto se ve por ejemplo en el libro Hannibal, cuando en el museo de Italia se divierte contemplando el lado morboso de la gente que observa los instrumentos de tortura. Ese lado morboso está en todos, la prueba está en que cómo atraen ese tipo de personajes, de porqué las películas o libros más “polémicos” que se sirven de la gente se convierten en número uno en las listas de venta. Sin duda el ser humano tiene un lado salvaje, la sociedad intenta negarlo echando la culpa a las películas (por poner un ejemplo), o a cualquier otro chivo expiatorio cuando algunos cometen actos horribles pero sin embargo en la Roma antigua no existía el cine y la gente se entretenía viendo a los cristianos devorados por los leones o a gladiadores combatiendo hasta la muerte. Jack el destripador fue de los primeros asesinos en serie y evidentemente no pudo ser influenciado por la televisión. Quizás los padres deberían preocuparse menos por lo que ven sus hijos y más en pensar en cómo sus acciones repercuten en la personalidad de sus retoños, no en vano un hijo maltratado de mayor tiene más posibilidades de convertirse en un maltratador. De aquí se deduce una de las estratagemas preferidas de los gobiernos, cuando el aumento de crímenes es por culpa de su falta de competencia en asuntos de educación, de abundancia de barrios marginales, su solución es distraer la atención echando la culpa a algo que esté en contacto con la gente joven (en el idioma de los políticos serían los que todavía no pueden votar) y que los adultos (los que sí pueden votar) no comprendan bien.

Llegados aquí hay que admitir que aunque los hay de nacimiento mucho se forman principalmente por traumas en la infancia, y parece que este es el modo natural de la mente de adaptarse al mundo que le rodea. Creo que muchas veces más que bien o mal hay diferentes puntos de vista, y el del psicópata se ha visto radicalmente apartado de la media para poder sobrevivir. El ser humano es como arcilla, inevitablemente si maltratas a uno desde muy pequeño se convertirá en otro Charles Manson.

Otro aspecto que se puede ver en los libros de Thomas Harris es que cuando uno va formando un personaje malvado si éste cobra protagonismo el escritor suele convertir al malvado en antihéroe. Si en el primer libro donde aparece Lecter se le ve como repugnante, en el segundo se van reconociendo más sus cualidades y virtudes, y en el tercero incluso vemos su lado amable cuando aliviaba a Margot de pequeña siendo su psiquiatra, y matando o hiriendo la mayoría de las veces sólo a seres despreciables. Así Harris crea un ser adaptado a las necesidades del público, que sea sanguinario para excitarnos pero no tanto como para asquearnos.

Cuando uno oye hablar de semejantes monstruos se pregunta cómo pueden sus víctimas dejarse engañar. Aquí desgraciadamente se hace verdad el dicho de Maquiaveloes mejor aparentar que ser, porque muchos pueden ver y muy pocos percibir” así la gente se guía más por lo que uno aparenta ser. De ahí el éxito de Ted Bundy, o de nuestro querido Hannibal, uno de ficción y el otro real, pero ambos con cualidades semejantes, inteligencia y buena apariencia como para poder aparentar ser lo que sus víctimas esperan. Los filósofos griegos debatían sobre si el ser humano era malo o bien bueno por naturaleza y era la sociedad quien lo pervertía, ambas teorías son ciertas.

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